Donald Trump: sus cuatro años como presidente de Estados Unidos

Donald Trump: sus cuatro años como presidente de Estados Unidos

Medio ambiente, economía, clima y derechos. Examinamos lo que el presidente saliente de EEUU, Donald Trump, hizo durante su mandato.

El 20 de enero de 2021 una era política llega a su fin.
Después de cuatro años al mando, Donald Trump se negó a darle la mano al nuevo presidente y a asistir a la ceremonia de investidura, ignorando las reglas no escritas de respeto entre adversarios políticos. Todas las quejas, las demandas y apelaciones llevadas a cabo con la esperanza de revocar el resultado de las elecciones, no llevaron a nada. El fin de esta era de política estadounidense es inamovible. Pero transformar el contexto cultural sustentado por la elección y la presidencia de Trump será un proceso más largo, más delicado, más complejo y más tortuoso.

Los cuatro años del mandato de Donald Trump han estado caracterizados por las innumerables rupturas de tabúes y por la continua legitimación de este proceso de quebranto. La Casa Blanca disputó la necesidad de combatir el cambio climático, legitimando la retirada de EEUU del Acuerdo de París. Se manifestaron dudas en toda evidencia presentada por la comunidad científica durante décadas sobre el calentamiento global y de su origen antropogénico.

La Casa Blanca de Trump impidió a la fuerza el paso de inmigrantes en la frontera. Legitimó el arrestarlos y enjaularlos. Declaró legítimo romper familias, separando de un modo inhumano niños y niñas de sus padres.

La Casa Blanca de Trump legitimó el principio económico de mors tua vita mea (tu muerte, mi vida), una perspectiva aislacionista y proteccionista que se materializa en la forma de aranceles de importación, guerras comerciales y una mentalidad de “nosotros contra ellos”. La añeja táctica liberal de rebajar los impuestos a los ricos resurgió. También lo hizo ese concepto de “goteo” nunca demostrado según el cual si los ricos invierten, hacen negocio y producen más fácilmente, tarde o temprano, los menos afortunados también serán beneficiados.

La Casa Blanca de Trump legitimó la idea de que los organismos internacionales de las Naciones Unidas pueden ser boicoteados si no aceptan la manera en la que EEUU hace las cosas. Esto ocurrió con la UNESCO, continuando un proceso que empezó en la administración de Obama, aunque por otros motivos. Ocurrió con la Organización Mundial de la Salud, acusada de estar difundiendo mentiras sobre el coronavirus en un intento de cubrir los fallos políticos y administrativos de Washington a la hora de gestionar la pandemia. Ocurrió en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Todos estos son intentos de destruir el multilateralismo: pensamiento político y acciones motivadas por el egoísmo y la arrogancia.

La Casa Blanca de Trump, esencialmente, legitimó el “trumpismo”. Una expresión de esas partes de América que están ensimismadas, arrastradas por el falso mito del sueño americano, empapadas de individualismo y un patriotismo distorsionado. Están todavía dedicadas a una más que cuestionable idea de excepcionalísmo americano. Estos son los verdaderos problemas que tendrá que afrontar Joe Biden. El reto es transicionar culturalmente, no sólo políticamente, apelando directamente a las 68 millones de personas que votaron a favor del “trumpismo”.

2017 – Primer año

Durante sus primeros doce meses en el poder, el enfoque de Donald Trump demostró ser muy diferente al de su predecesor, Barack Obama, un demócrata. El 1 de Junio de 2017, anunció que Estados Unidos se retirarían del Acuerdo de París sobre el clima, confirmando firmemente su postura como escéptico en cuanto al cambio climático. Al final, el proceso necesitado para la retirada completa del Acuerdo no llegó a su fin hasta tres años más tarde, probablemente por casualidad, durante la jornada electoral de 2020.

En la práctica, sin embargo, durante todas las conferencias de la ONU sobre el clima que tuvieron lugar durante la presidencia del republicano, los Estados Unidos trataron de frenar abiertamente la transición ecológica necesaria para salvar el planeta del cambio climático.

Fomento de los combustibles fósiles

Durante su primer año de mandato, Trump presionó al Congreso para que revocara la prohibición de la caza de osos y lobos adoptada en la era de Obama. Después, anunció que iba a reanudar la explotación petrolera en el océano Ártico y redujo drásticamente las dimensiones de dos áreas protegidas en Utah. Trump también reanimó dos grandes proyectos de oleoducto: Keystone XL y Dakota Acess. Asimismo, derogó el proyecto de energía limpia, una ley que obligaba a las centrales eléctricas a reducir sus emisiones de CO2 en un 32 por ciento antes del 2030, comparado con los niveles de 2005.

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Protestas en contra del oleoducto de Dakota y a favor de los derechos de los nativos americanos, 10 de Marzo de 2017, Washington, D.C © Brendan Smialowski/Getty Images

El liderazgo de la EPA (Agencia de Protección Ambiental) le fue asignado a un defensor de los combustibles fósiles, Scott Pruitt. El 20 de abril de 2018, Pruitt fue reemplazado por Andrew R. Wheeler, antiguo miembro de un grupo de presión del carbón, que todavía sigue en ese puesto a día de hoy. El 20 de agosto de 2017, Trump firmó una recomendación destinada a incrementar la explotación minera.

Línea dura frente a los inmigrantes y comunidades LGBTQ+

El presidente republicano también acaparó titulares con su política de inmigración. Trump impuso el llamado “Muslim Ban” (prohibición musulmana), prohibiendo permanentemente la entrada a Estados Unidos a los ciudadanos de siete países clasificados como “hostiles”. También retiró a Estados Unidos del Pacto Mundial sobre Migración de la ONU. Posteriormente, el gobierno de Trump se puso a trabajar en la desmantelación del proyecto de reforma de atención sanitaria “Obamacare” que inició su predecesor. La sección sobre derechos LGBT de la página web de la Casa Blanca también fue eliminada.

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Protestas en Miami, Florida, en contra de los recortes de Trump a la sanidad, que afectaron a millones de personas © Joe Raedle/Getty Images

El 20 de Junio de 2018, el presidente de EEUU tuvo que echar marcha atrás sobre la cuestión de la separación forzada de niños de sus padres en los centros de detención de inmigrantes cerca de la frontera de EEUU con México. Una indignación generalizada en todo el mundo hizo que Trump tuviera que retroceder, firmando una orden que abordaba el problema parcialmente. Esta orden, sin embargo, todavía permitía la separación de adultos y no tenía ningún efecto en aquellas familias (niños incluidos) que habían sido separadas antes de que fuera firmada.

Israel, Irán y la UNESCO, una política polémica

En términos de política exterior, la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, trasladando consecuentemente la embajada de EEUU de Tel-Aviv a la ciudad sagrada, causó una reación violenta sobre todo en Palestina. Después Trump se negó a ratificar el acuerdo con Irán, acuerdo que fue uno de los mayores legados de política exterior de Obama. EEUU también dejó la UNESCO, La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, llamándola “un organismo anti-israelí”.

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Enfrentamiento violento entre Palestina e Israel en el día de la inauguración de la embajada de EEUU en Jerusalén, en mayo de 2018 © Mohammed Abed/AFP/Getty Images

Enfoque: La economía durante el Trumpismo

Cuando Donald Trump asumió el cargo, en EEUU la tasa de desempleo era del 4,7 por ciento.

La tasa disminuyó a ritmo constante durante la presidencia de Trump; llegando al porcentaje más bajo en 50 años, 3,5 por ciento en septiembre de 2019, antes del comienzo de la crisis del coronavirus.

Con la llegada de la pandemia, el desempleo empezó a aumentar con velocidad, llegando a máximos de 14,7 por ciento. Después, disminuyó hasta el 7,9 por ciento en septiembre y el 6,9 por ciento en octubre.

En 2016, el último año de la era de Obama, el crecimiento económico de EEUU llegaba al 1,6 por ciento.

El año siguiente llegó al 2,3 por ciento.

En 2018, la economía americana se aceleraba y conseguía el 2,9 por ciento de tasa de crecimiento.

El impuesto tributario de 2017 redujo significativamente las tasas a los grandes ingresos y bajó las tasas de los negocios de un 35 a un 21 por ciento.

Estas medidas sin duda ayudaron al crecimiento, pero también llevaron a un incremento del déficit del 26 por ciento comparado con el año anterior, aproximándose al billón de dólares.

Debido a las medidas de gestión de la crisis requeridas por la pandemia, el déficit se triplicó en 2020, sobrepasando los tres trillones de dólares. A consecuencia de ello, la deuda pública se ha elevado hasta casi alcanzar los 27 billones de dólares.

2018 – Segundo año

A lo largo de su segundo año como presidente, la actitud de Donald Trump seguía siendo combativa. Aquellos que esperaban una estrategia política más diplomática acabaron decepcionados.

Reforma tributaria, aranceles, proteccionismo

A finales de 2017 el Senado aprobó una reforma tributaria que disminuyó los impuestos de muchos ciudadanos estadounidenses drásticamente a partir del año siguiente. Este recorte de 1,4 billones de dólares durante una década benefició inmensamente a los muy acaudalados. Se ha calculado que el 1 por ciento de ciudadanos con ingresos de más de 500.000 dólares ahorró 60 mil millones de dólares en impuestos en 2019. La misma cantidad de ahorros se repartió entre el 54 por ciento de americanos que ganan entre 20.000 y 100.000 dólares al año.

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En 2018, Philadelphia fue registrada como la ciudad más pobre entre las 10 ciudades americanas más grandes, con un porcentaje de pobreza del 26 por ciento comparado con el 13 por ciento a nivel nacional © Spencer Platt/Getty Images

Durante 2018, Trump mostró una actitud proteccionista en materia de comercio internacional. En enero, impuso aranceles del 30 por ciento a los paneles solares importados desde Asia. Esta decisión iba enfocada – supuestamente – a proteger a los productores americanos.

Trump también impuso aranceles similares en la importación de acero y aluminio, provocando la ira de no sólo países asiáticos, sino también de la Unión Europea. La Casa Blanca de Trump acto seguido firmó nuevos tratados de comercio con México, Canadá y Corea del sur.

Más emisiones para los fabricantes de automóviles y ayudas a las petroleras

Posteriormente, Trump amenazó con adoptar las mismas medidas en la industria automovilística. Rebajó las medidas reguladoras de emisiones de CO2 para los fabricantes de automóviles. Después, a principios de diciembre, la administración de Trump anunció su intención de abolir todos los subsidios para la compra de coches eléctricos y sistemas basados en energías renovables. La decisión fue confirmada por el director del comité económico nacional de Estados Unidos y el asesor de la Casa Blanca Larry Kudlow.

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Durante los dos primeros años en el gobierno, el Presidente Donald Trump no ha dudado en mostrar su apoyo a los combustibles fósiles © Chris Kleponis/Pool/Getty Images

Además, en septiembre, Washington inició el procedimiento necesario para cambiar la ley reguladora de emisiones de metano. Esta decisión permite a las compañías petrolíferas emitir más gases en la atmósfera durante sus actividades de extracción de combustible fósil.

Reanimación del sector del carbón

Para empeorar las cosas, a principios de diciembre el gobierno sugirió derogar otra ley que había sido aprobada durante el mandato de Obama: límites en las emisiones de gases de efecto invernadero de nuevas centrales térmicas de carbón.
Trump aspiraba a autorizar la emisión a la atmósfera de 1.862 kilogramos de CO2 por cada megawatt por hora producido, comparados con los 635 de la legislación de Obama. “Estamos eliminando imposiciones injustas e igualando las condiciones para todos”, declaró Wheeler.

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El IPCC ha señalado que los combustibles fósiles como el carbón deben ser dejados atrás si se quieren cumplir los objetivos de el Acuerdo de París © Sean Gallup/Getty Images

La Corte Suprema como herramienta política

El Tribunal Supremo figuró de forma destacada durante los dos primeros años de Trump, especialmente después de haber vetado el “Muslim Ban”. Donald Trump quería asegurar la improbabilidad de que el tribunal fuera a oponerse a legislaciones futuras y ralentizar su acción de gobierno. Lo hizo al designar a los jueces conservadores Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh durante sus dos primeros años en gobierno, haciendo oscilar el tribunal en una dirección ciertamente conservadora.

Además, en el período previo a las elecciones de 2020, falleció Ruth Bader Ginsburg, una jueza progresista del Tribunal Supremo, también conocida por el mote “The Notorious RBG” (la notable RBG). Fue la segunda mujer nominada para el Tribunal Supremo y nunca dejó de luchar por sus convicciones.

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Donald y Melania Trump detrás de el féretro de Ruth Bader Ginsburg durante la ceremonia funeraria en la Corte Suprema el 24 de septiembre de 2020 © Alex Wong/Getty Images

Trump eligió a Amy Coney Barrett como substituta de RBG, desviando aún más el tribunal a la derecha. Barrett, de 48 años, es católica, conservadora y ha dictado sentencias contra el aborto en el pasado. Su designación fue aprobada en el Senado, con 52 votos a favor y 48 en contra. Es la primera jueza que no recibió ningún voto a favor del partido opuesto (los Demócratas, en este caso) desde 1869. “Haré (mi trabajo) independientemente de ambas corrientes políticas y de mis inclinaciones propias”, declaró después de ser envestida. Esto aún está por ver.

Dialogo con Corea del Norte y retirada de Siria

Por lo que respecta a la política exterior, el segundo año de presidencia de Trump se caracterizó por la, complicada, apertura al dialogo con Corea del Norte. El acercamiento culminó en el histórico encuentro de Trump con el líder de Corea del Norte Kim Jong-un el 12 de junio de 2018 en Singapur.

Al final de 2018, Trump anunció la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, dándole al Senado cuatro meses para organizar la vuelta de aproximadamente 2.000 soldados que todavía estaban desplegados en el país de Oriente Medio sumido en una larga guerra civil.

Tira y afloja sobre el muro en la frontera mexicana

En cuanto a la inmigración, Trump decidió seguir con su postura firme. Convencido de la necesidad de levantar un muro en la frontera con México, una de sus promesas electorales, el presidente pidió al congreso la aprobación del presupuesto para el proyecto. Después de las elecciones a mitad de mandato, sin embargo, la oposición demócrata consiguió la mayoría de la cámara y se negó a financiar el proyecto.
Esto llevó al llamado “shutdown”, una suspensión parcial de la administración pública a la espera de la aprobación retrasada del presupuesto anual. “No puedo confirmar cuando se va a abrir el gobierno. Lo que puedo confirmar es que no va a estar abierto hasta que tengamos un muro o valla, lo que quieran llamarlo”, declaró el presidente desde el Despacho Oval durante una llamada a las tropas estadounidenses el día de navidad.

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Migrantes llegando desde Honduras a la frontera con Tijuana, México © Guillermo Arias/AFP/Getty Images

Además, en noviembre, el gobierno estadounidense anunció que quería impedir que los migrantes que entraran al país ilegalmente pudieran solicitar asilo. El presidente respaldó el cierre total cuando una caravana de migrantes que había venido desde América Central se dirigía a la frontera de EEUU.

Enfoque – Desentendimiento de acuerdos climáticos

El 1 de junio de 2017, el presidente Donald Trump anunció que EEUU se iba a retirar del Acuerdo de París, que había sido firmado durante la COP21 – la 21ª conferencia internacional sobre el cambio climático.

El anuncio no fue inesperado, pero aisló esencialmente a EEUU internacionalmente.

Hay muchos gobiernos liderados por escépticos en cuanto al cambio climático que han elegido no cumplir con los acuerdos, pero Washington fue el único que se ha retirado oficialmente del acuerdo.

Al final, la visión de la administración de Trump era clara desde el principio. Muchas leyes de protección ambiental y objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que habían sido aprobadas durante las dos legislaturas de Obama han sido eliminadas o despojadas de poder real.

Por ejemplo, se incentivaron nuevas perforaciones en el Ártico con la esperanza de encontrar reservas de gas natural y petróleo.

Todo esto a pesar de los enormes riesgos que estas actividades conllevan; no sólo en cuanto al medioambiente (por razones ligadas a accidentes en el lugar de perforación), sino también al clima (debido al impacto que tiene la combustión de combustibles fósiles en el calentamiento global).

El desentendimiento de los acuerdos de Estados Unidos también fue obvio durante las recientes conferencias sobre el clima de la convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático.

Empezando con la COP23 en Bonn en 2018, las delegaciones oficiales de EEUU se redujeron al mínimo. Ciudades, universidades, estados federales, compañías y figuras públicas trataron de llenar el vacío dejado por el gobierno al organizar eventos y conferencias en las que incluso participaron muchas figuras de mundo del entretenimiento.

Por ejemplo, esta imagen muestra el actor Harrison Ford participando en la COP25 en Madrid, en diciembre de 2019.

2019 – Tercer año

La trama rusa

Iniciada en la primavera de 2017, la llamada “trama rusa” marcó el tercer año de legislatura del presidente. La investigación, llevada a cabo por el abogado independiente Robert Mueller, se centró en una posible interferencia del gobierno ruso en las elecciones de 2016 que llevaron a Trump a la victoria.

En abril de 2019, Mueller presentó un informe de 448 páginas en el que concluyó que el Kremlin intentó influenciar el resultado. Sin embargo, el investigador no fue capaz de probar que Trump era cómplice de esta interferencia. No obstante, dos meses más tarde, Mueller aceptó hablar públicamente, declarando que había encontrado evidencia de “múltiples tentativas sistemáticas” de “dañar a la candidata”, refiriéndose a la candidata demócrata Hillary Clinton. El abogado independiente también admitió que fue la influencia del gobierno y no la falta de pruebas lo que le impidió llegar a ciertas conclusiones.

Niños migrantes separados de sus familias

Durante el mismo período, el mundo se escandalizó por las nuevas revelaciones sobre las dramáticas experiencias de niños inmigrantes que eran detenidos y separados de sus padres y familias en la frontera de EEUU con México. Una investigación de Associated Press también reveló las terribles condiciones que los migrantes soportaban mientras estaban detenidos.

Más tarde se manifestó que los padres de 545 niños todavía no habían sido localizados. Los niños pueden que no los localicen en años. Quizás nunca.

Ruptura con Cuba

En la primavera de 2019, Donald Trump intensificó la presión económica de su país con Cuba. En claro contraste con la reconciliación histórica entre EEUU y la isla-país caribeña que ocurrió con Obama, el presidente impuso nuevas restricciones de viaje y envío de dinero entre los dos países.

Apelando a “la defensa de la democracia y los derechos humanos” en América Latina, la propuesta del presidente fue diametralmente opuesta a la de su predecesor. Y, usando un gran simbolismo, decidió anunciar estas medidas en el aniversario del intento de conquista de Cuba por parte de Estados Unidos en la Bahía de Cochinos, en 1961.

Nuevas perforaciones en Alaska

En septiembre de 2019, la Oficina de Administración de Tierras (BLM, Bureau of Land Management) provocó la ira de ONGs y organizaciones ecologistas en todo el mundo. La decisión que provocó esta indignación fue la autorización a compañías de petróleo y gas natural para perforar en 600.000 hectáreas de llanura en la costa de Alaska. La declaración de impacto ambiental final de BLM afirmaba que las actividades eran compatibles con la conservación natural de estas áreas protegidas de Alaska.

“Hemos dado un paso significativo a la hora de cumplir con nuestras obligaciones al determinar dónde y en qué condiciones puede ocurrir el programa de desarrollo de petróleo y gas natural”, declaró el secretario del interior David L Bernhardt. “La publicación de hoy marca un hito en el recorrido de cuarenta años de Alaska para desarrollar responsablemente nuestro estado y las nuevas metas energéticas de nuestra nación”, dijo el gobernador de Alaska, el republicano Michael J. Dunleavy.

Retirada confirmada del Acuerdo de París

El 4 de noviembre de 2019, el presidente Donald Trump confirmó formalmente la intención del gobierno estadounidense de retirarse del Acuerdo de París sobre el clima de 2015. El proceso de retirada oficial fue iniciado por el secretario de estado Mike Pompeo, quien explicó en una declaración que había notificado su decisión al secretario general de la ONU, António Guterres.

En su declaración, el diplomático estadounidense insistió en que el texto de Acuerdo, en su opinión, representa una “carga económica injusta” para su país. También dijo que Washington “continuará ofreciendo un modelo realista y pragmático, respaldado por un registro de resultados del mundo real, para enseñar como la innovación y los mercados abiertos conducen a una gran prosperidad, menos emisiones y más fuentes seguras de energía”.

Juicio de destitución

Un año después, Donald Trump acabó envuelto en una investigación que hizo que su salida de la Casa Blanca fuera algo posible. El 18 de diciembre de 2019, la Cámara de Representantes de Estados Unidos votó a favor del inicio formal de los procesos de destitución del presidente, acusado de abuso de poder y obstrucción al Congreso.

Estos cargos estaban conectados a la presunta presión que Trump ejercía en el gobierno de Ucrania para interferir con las elecciones de 2020 en una campaña difamatoria contra Joe Biden, que por entonces era sólo uno de muchos candidatos en las primarias del partido demócrata. De acuerdo con el fiscal, Trump amenazó con bloquear la ayuda militar si Kiev se negaba a ayudar a la Casa Blanca a desacreditar a Biden.

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Donald Trump con una copia del Washington Post después de su exculpación por el Senado © Drew Angerer/Getty Images

Unas semanas más tarde, sin embargo, los procesos de destitución (los primeros desde los que tuvieron lugar contra Bill Clinton en 1998) llegaron a su fin. Con 52 votos a favor y 48 en contra, el 6 de febrero de 2020, el Senado, con mayoría republicana, subvirtió la sentencia dictada por la Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, declarando que el presidente no había cometido un abuso de poder.

Trump, por su parte, afirmó ser víctima de una de una trama orquestada por los demócratas y siempre ha negado haber presionado a Ucrania.

Enfoque – Black Lives Matter

Los años de Trump también han estado marcados por el aumento en movilizaciones por parte de la comunidad afroamericana en los Estados Unidos, dirigida por el movimiento de Black Lives Matter.

La mayor ola de protestas ocurrió en 2020, tras el asesinato de George Floyd a manos de agentes de policía el 25 de mayo de 2020 en Minneapolis, Minnesota.

La comunidad afroamericana acusó a la policía de usar métodos violentos desproporcionados contra personas de color.

Un video compartido en redes sociales mostró la muerte de Floyd en toda su brutalidad. Miles de personas salieron a la calle en Minneapolis, exigiendo justicia.

La protesta se extendió a otras ciudades y estados, y pronto había tomado el control de todos los Estados Unidos.

Las manifestaciones en contra del racismo y la brutalidad policial se sucedieron durante todo el verano de 2020 en más de 2.500 ciudades y municipios, y en muchos otros países alrededor del mundo.

En algunos casos, acabaron en enfrentamientos violentos, a menudo acelerados por las fuerzas policiales, y hubo casos de incendios, robos y vandalismo.

Los enfrentamientos entre los manifestantes y los cuerpos de policía condujeron a la muerte de 32 personas.

Al final de junio, en una entrevista con el medio de comunicación conservador Fox News, el presidente Donald Trump acusó a uno de los líderes del movimiento Black Lives Matter de intentar realizar un levantamiento popular en suelo americano.

2020 – Cuarto año

El asesinato de Qasem Soleimani

En los primeros días del año nuevo, todas las miradas se volvieron hacia Irán. En la noche entre el 2 y el 3 de enero de 2020,un dron estadounidense impactó contra un convoy cerca del aeropuerto internacional de Bagdad, en Iraq. El convoy incluía altos cargos de Hashd al-Shaabi (las unidades de movilización popular de la coalición militar chiíta en Iraq) y, sobre todo, Qasem Soleimani, un poderoso y popular jefe militar iraní. Soleimani murió en el lugar.

Esta operación militar fue ordenada directamente por la Casa Blanca y reivindicada con orgullo por Trump, convirtiendo de repente la región del Golfo en un polvorín. Soleimani era una de las personas más poderosas de Oriente Medio, responsable del ejercito extraterritorial y operaciones clandestinas de Irán y comandante de la Fuerza Quds, uno de los cinco cuerpos de la guardia revolucionaria islámica.

El Coronavirus y la crisis sanitaria

El mismo día que Trump fue exculpado por el Senado, se registró en Estados Unidos la primera muerte por el nuevo coronavirus. Al mismo tiempo, el presidente y su comitiva minimizaban insistentemente el riesgo causado por el SARS-CoV-2, acusando a los demócratas de aprovechar de la emergencia para desestabilizar al gobierno.

“Intentaron el timo de la destitución… este es su nuevo timo”, declaró Trump. Dos meses más tarde, en Abril, con la pandemia en pleno apogeo, declaró que rayos ultravioleta o el desinfectante inyectado en los pulmones podía curar a pacientes de Covid-19, sin ninguna evidencia científica en la que sostenerse. Al mismo tiempo, Trump señalaba repetidamente al “virus de China”, difundiendo noticias falsas sobre la responsabilidad de Pekín en la propagación del virus.

Trump también acusó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de haber reaccionado demasiado lentamente a la pandemia. Así, a mediados de abril, decidió suspender la financiación de su país al órgano de la ONU. “La Organización Mundial de la Salud eligió no compartir… esta información critica con el resto del mundo, probablemente por razones políticas”, escribió el líder estadounidense en una carta, declarando que iba a “poner fin a nuestra relación con la Organización Mundial de la Salud”.

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El 1 de octubre, Donald Trump anunció que había dado positivo en la prueba del Covid-19, y el día siguiente fue trasladado al hospital militar Walter Reed © Drew Angerer/Getty Images

El 1 de octubre, Trump anunció que había contraído el Covid-19, y pasó tres días en el hospital. A finales de diciembre, la cifra total de muertes relacionadas con el Covid en EEUU llega a 341.000 personas.

Actividad minera en monumentos nacionales en Utah

En febrero de 2020, el gobierno de Estados Unidos hizo oficial sus planes de gestión para dos reservas nacionales en Utah, las cuales el presidente Trump ya había reducido en 2017. Estos cambios permiten a las compañías energéticas comenzar con la extracción de petróleo y carbón en una región que abarca casi 350.000 hectáreas.

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Una central eléctrica de carbón en Utah © George Frey/Getty Images

El gobierno justificó su decisión basándose en un análisis económico realizado por el gobierno mismo que estimaba que la producción de carbón podría generar 208 millones de dólares en ingresos anuales y 16,6 millones en regalías de suelo ahora fuera los límites del parque. Según este análisis, el petróleo y gas natural en la región podría llevar a grandes ingresos.

Leyes ambientales suspendidas durante la pandemia

Además, durante la pandemia, la administración de Trump suspendió la implementación de ciertas leyes ambientales. Esta decisión polémica se anunció en una declaración hecha por la EPA a finales de marzo. La agencia afirma que la debilitación de las leyes ambientales era necesaria para ayudar a empresas e industrias durante la crisis, sosteniendo que a estas les habría costado respetar ciertas medidas.

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El presidente Trump en Louisville, Kentucky, en mayo de 2020 © Scott Olson/Getty Images

Se da luz verde a la caza de lobeznos en Alaska

Finalmente, en junio, el gobierno estadounidense derogó una prohibición originalmente adoptada por Barack Obama, en la que se prohibía a cazadores el uso de cebo y de trampas para capturar y matar animales en las reservas naturales de Alaska. Desde julio, es posible usar estas herramientas para sacar a osos de su hibernación, exterminar camadas de lobo al completo en sus guaridas, disparar a caribús mientras nadan o disparar a cualquier animal desde cualquier vehículo: coches, aviones, barcos, motos de nieve.

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Donald Trump © Anna Moneymaker/Pool/Getty Images

Disturbios del Capitolio: Los seguidores de Trump asaltan el Congreso

Mientras la investidura de Biden se acercaba, un grupo de seguidores de Trump se congregó frente al Capitolio, la sede del Congreso, el 6 de Enero, incitados por el mismo presidente saliente. Después procedieron a asaltar el edificio, a ocuparlo literalmente, mientras los miembros del Congreso estaban dentro, ocupados certificando los resultados de la elección que ganó Biden. Cinco personas perdieron la vida en el ataque, incluido un oficial de policía del Capitolio que murió debido a lesiones sufridas durante los “disturbios del Capitolio”, como se ha calificado a los acontecimientos, así como cuatro seguidores de Trump. Esto llevó al mismo Congreso a emprender los procedimientos para la destitución de Trump por “incitación intencionada a la insurrección”. El juicio en el Senado coincide con el final del mandado de Trump y el inicio del la presidencia de Biden.

En definitiva, han sido cuatro años largos y muy intensos, de los que hemos ofrecido tan solo un resumen extremadamente sintético. Los años de Trump en la presidencia estuvieron entrelazados con una larga campaña electoral, llena de golpes bajos y noticias falsas. Incluso el final se alargó, con el escrutinio durando días, incluso semanas, por el aumento de votos por correo y las querellas y demandas de recuento interpuestas por parte de la campaña de Trump, que hicieron poco para agilizar las cosas. Pero, al final, Donald Trump no será capaz de escaparse del hecho de que, el 20 de enero de 2021, tendrá que cerrar las puertas de la Casa Blanca detrás de sí por última vez.